Hijos sobreprotegidos (colaboración Carmen López-Hijos con éxito)

Hace algún tiempo os hablaba de cómo una tarde de parque se convirtió en un momento revelador, en el que me di cuenta cómo los padres protegemos a nuestras criaturas. Bueno, protegemos o sobreprotegemos…(si os lo perdisteis podéis verlo aquí 😉 ).

Hoy contamos con la colaboración excepcional de Carmen López (de ella y su proyecto “Hijos con Éxito” os hable aquí),  quién nos habla un poco más y mucho mejor de ese fenómeno que cada vez es más conocido (y menos consciente): La sobreprotección. 

¿QUÉ ES LA SOBREPROTECCIÓN?

La superprotección es un estilo de crianza originado en Estados Unidos basado en la continua vigilancia de los padres a sus hijos. Como en tantos otros casos, de unos años hacia acá ha ido instalándose paulatinamente con éxito en esta parte del Atlántico y en concreto en España.

Son los típicos padres que sienten la necesidad de estar continuamente cobijando a sus hijos bajo un ‘amplio paraguas guardián’, lo que convierte a los hijos en una especia de niños-burbuja especialmente vulnerables, con recursos, estrategias y habilidades muy reducidas.

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Los hiperpadres sobrevuelan incansablemente sobre sus hijos estando atentos a sus mínimos deseos y necesidades. De igual manera, siempre van por delante facilitándoles el camino y eliminándoles cada dificultad que pueda aparecer con el fin de evitarles el más mínimo tropiezo.


A lo largo de mi trayectoria profesional, he visto como muchos padres, no solo de mi entorno laboral, sino también del personal, han ido evolucionando, al igual que en Estados Unidos, hacia una desmesurada atención, cuidado y sobreprotección de sus hijos. Padres que lo cuestionan todo y que por sistema se niegan a aceptar la más mínima apreciación acerca de sus vástagos.

Acciones que los convierte en soberbios y hace que se sientan intocables, lo que tiene nefastas consecuencias en sus relaciones con los profesores, los adultos en general y los padres en particular.

Siempre me ha parecido un error que los padres no se posicionen del lado del profesor y que, si tienen que quejarse por algo que les parezca incorrecto, no lo hagan fuera de la vista de los hijos.


Es muy importante que los padres se involucren en el centro escolar colaborando y ‘observando con detenimiento’, ¿por qué no?, lo que ocurre dentro y fuera de las aulas.
¡Pero tiene que haber unos límites!

Los límites y las normas favorecerán su desenvolvimiento en el medio y les ayudará a hacerse fuertes, más autónomos y a desarrollar estrategias de autocontrol y autorregulación.

La autonomía es una de las claves del desarrollo integral de un individuo y la dependencia en exceso puede causar:

  • baja autoestima
  • baja identidad
  • escasa tolerancia a la frustración
  • vulnerabilidad
  • inseguridad
  • etc.

Los padres deben enseñar a los hijos el camino, deben acompañarles en las dificultades, deben ayudarles a desarrollar estrategias, orientarles, asesorarles, supervisarles y guiarles a la hora de solventar -por ellos mismos- los obstáculos que se vayan encontrando. Será necesario que les trasmitan seguridad, apoyo y confianza. Y por último, tener siempre presente que los padres son sus modelos: los hijos aprenden por imitación.

Y si se caen, darles la mano, acompañarles a levantarse, ayudarles a buscar las razones de la caída y, claro está, las soluciones. Esta será la mejor forma de prepararlos para un futuro de éxito en plenitud.


sobreprotecion-2Los niños sobreprotegidos suelen presentar un elevado número de conflictos emocionales y mucha inseguridad lo que está muy relacionado con el acoso escolar.

Es recomendable por tanto, que los padres dejen de hiperproteger a los niños y/o adolescentes. Lo más positivo para ellos es estimular su autonomía personal marcando claramente qué normas deberán cumplir y acompañarles en la consecución de los retos a alcanzar.

Personalmente estoy convencida que proteger a nuestros hijos es un instinto básico (en la mayoría de madres y padres), si bien, no está de más que nos mentalicemos de que en algunos momentos (y conforme van creciendo) debemos dejarles vía libre para equivocarse, caerse o involucrarse en una disputa por un juguete por ejemplo, de forma que en un futuro estén preparados para afrontar el día a día de un adulto. Con frustración, con éxito, con miedo, con felicidad. En definitiva con la madurez que requiere el simple hecho de vivir.

Así que ya sabéis, dejar un poco de libertad a nuestros hijos para fomentar su autonomía no solo es bueno, ¡es necesario!

Y si queréis más ideas e información sobre cómo podemos mejorar nuestro papel de padres, ¡no podéis perderos el blog de Hijos con Éxito!

¡Feliz martes!firma-2


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