El tarro de la calma

Hemos aprovechado este finde para empezar con nuestro rincón de la paz que os comentaba en este post.

Hoy os cuento cómo hemos hecho el frasco de la calma, que incluiremos en este rincón y su uso. Lo primero es decir que esto no es un castigo. Es una técnica con la que intentaremos ayudar a nuestros hijos a calmarse en momentos de estrés, llanto o rabietas. Enseñar a nuestros hijos a controlar su frustración, es darles una importante herramienta no solo para su infancia, también para su futuro.

¿Cómo funciona?

El objetivo se consigue con la atención que capta la brillantina cayendo lentamente, que supone un patrón visual relajante para el niño, y que hace que esta señal llegue inconscientemente al cerebro. En el momento de la rabieta el niño se encuentra acelerado fisiológicamente y bloqueado mentalmente, de ahí que cuando en alguna ocasión nosotros perdemos los nervios, la situación no haga más que empeorar. Le estamos activando aún más.

Puede ser que no se consiga a la primera. Y es que, como toda técnica, requiere un aprendizaje, y el aprendizaje requiere tiempo y práctica. De hecho, una vez asimilado, es muy común que ellos mismos busquen su frasco de la calma ante una situación que consideren frustrante.

Además, debemos tener en cuenta que la edad propicia para iniciarles es de los dos a los cinco años.

Aunque esta técnica suele usarse aislada, nosotros vamos a incluirla en el rincón de la paz porque no sólo queremos que aprenda a tranquilizarse. Queremos que sea capaz de identificar qué emociones está sintiendo y cómo podemos solucionar el problema. Sobre Inteligencia Emocional nos hablaba Ornela Mateu en este post.

¿Cómo hacer el frasco de la calma?

Es muy sencillo y podéis hacerlo con vuestros peques ¡lo pasan genial! Sólo necesitamos:

  • un bote (yo lo prefiero de plástico por si se le cae)
  • agua templada
  • cola transparente
  • purpurina
  • colorante líquido (en el super los venden)
  • y si queréis incluir estrellitas, círculos… eso ya a gusto del consumidor 😉 .

Debemos intentar que los colores no sean muy estimulantes, por ejemplo el azul, es un color perfecto para inducir a la relajación.

materiales.png

Pasos a seguir:

  1. Llenamos el bote de agua tibia dejando un poco de espacio hasta el tapón.
  2. Echamos una cucharada grande de pegamento y movemos
  3. Echamos 4 cucharadas de purpurina y movemos (la cantidad depende del tamaño del bote, si veis que os gusta con más, ¡echamos más!)
  4. Si queréis añadir otros elementos, nosotros hemos puesto estrellitas, lo echamos y movemos.
  5. Incluimos una par de gotas de colorante y volvemos a mover bien.
  6. Por último, os aconsejo echar cola también en la tapadera para sellar el cierre y evitar derrames.
  7. Agitamos y… ¡voilà!

¿Os animáis a hacerlo?


7 thoughts on “El tarro de la calma

    1. Hola Ele, te agradezco la pregunta porque es cierto que puede dar lugar a equivocación, yo uso cola o pegamento indistintamente pero no es igual. Lo importante es que sea líquida y transparente para que no se quede el agua turbia, y que no tenga silicona porque se crea una especie de pelota de pegamento. Espero haber resuelto tu duda. Muchas gracias y un abrazo!

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