No, no me estoy perdiendo NADA

Esto es como lo de “¡madre mía, qué canija estás!”. Sí, por suerte o desgracia soy muy delgada, siempre lo he sido y me temo que poco va a cambiar la cosa. Incluso durante el embarazo solo puse barriga. Ya en la habitación acabada de salir del paritorio, la enfermera me preguntó por la recién estrenada mamá, “soy yo” le dije. No tenemos remedio, no nos hace falta ningún cocido (ya los como), y aunque me alimentara un año entero exclusivamente de comida basura, no engordaría. Así que por si a alguien aun le cabe duda, el típico comentario de delgadez no gusta, molesta ;).

Y esto que llevo sufriendo desde pequeña, por ser un palillo, una tabla de planchar y todo eso que se suele decir a las personas delgadas, me empieza a pasar ahora con mi maternidad.

Tengo 26 años, decidí ser madre con 23, lo deseé, lo busqué y lo tuve. Todo empezó durante el embarazo, entonces tuve que escuchar que pobrecita yo con barriga tan joven, que cómo iba a cambiar mi vida, que fíjate la de mujeres que hay queriendo quedarse embaraza y no pueden y que qué pena que me hubiera tocado a mi. SH SH SH ESPERA!

Empecemos por el principio.
2014_MG_9595.jpg Ser mamá joven es un lujo. Quizá la sociedad pide tanto de las mujeres que se ha convertido en un lujo poco accesible. Una mujer debe estudiar, viajar, encontrar su estabilidad profesional y su independencia económica. Llegar a lo más alto, y entonces, una vez demostrado que es capaz de todo eso, puede ser madre. Vale. Respeto y admiro a toda aquella que lo haga por convicción. Que posponga su maternidad porque no se siente preparada o simplemente porque no le apetezca. El momento para ser madre lo decide cada mujer, cada pareja.

Y yo he decidido ser mamá a los 23. No te digo que no me viniera grande la noticia, que no me lo esperara tan pronto, que no me abrumara el pensar cómo iba a cambiar mi vida. Todo eso me pasó. Pero un momento, ¿es que a una madre de 30 no le pasa?

Seguro que no se te ocurre decirle a una embarazada de 40 que le ves un poquito mayor para correr detrás de un niño. Pues por favor, tampoco pienses que una madre de 23 no es lo suficientemente responsable para serlo. Una asignatura pendiente, sobre todo de las mujeres, es no juzgarnos entre nosotras. ¿Crees que 40 años es demasiado?, pues tenlo a los 30. ¿Piensas que 23 es poco?, pues tenlo a los 30. Pero déjame a mi decidir cuándo es el momento para convertirme en madre, déjame oir a mi cuerpo y mis necesidades. Nadie te da derecho a opinar sobre mis decisiones, a decir que mi hijo es un desliz, no deseado, o que me va a arruinar mi vida. No te lo voy a permitir.

Mi madre me tuvo jovencita también, y he de decir que era la envidia del cole. Recuerdo cómo mis amigas la miraban incrédulas comparándola con las suyas. Obviamente la madurez no es la misma que a los 30 y pico, no voy a negarlo. Y a veces tienes la cabeza en otras cosas: he ido disfrazada al cole en días que no tocaba, o con el chándal para la excursión cuando no había. Sí, mi madre era joven y tenía que ocuparse de mil cosas más (como cualquier madre de cualquier edad), su estabilidad no era la de hoy en día, pero oigan, he crecido siendo MUY feliz. Con el amor de una madre que es mucho más que eso. Límites más estrictos que de los que disfrutan ahora mis hermanos (soy la mayor), pero repito que MUY feliz.

Y eso es lo que quiero para mi hijo. Felicidad. No me pierdo NADA por ser madre joven. Tuve la suerte de tener un instinto maternal muy fuerte casi desde que supe que estaba embarazada; afronté el parto como cualquier otra mujer, le di el pecho y disfrutamos de la experiencia desde el primer al último día (si le hubiese dado bibi hubiera sido igual de malamadre 😉 ). Cambié pañales sin miedo, le bañé, me bañé con él, reí y lloré al verle llorar. Aprendí a darle chutazos de suero para los mocos, a vestirle sin dejarme atrás los deditos, a arreglarme con él encima. Hemos gateado juntos, nos hemos caído, hemos andado de la mano y ahora ya anda sin mi ayuda. Soy su cantante preferida, su bailarina más molona y una experta dibujanta de dinosaurios. Ha empezado a hablar, lo hace en español y en inglés, y ahora le ha dado por comerme a besos (y los hay de todos los tipos). He viajado, con él y en pareja. He dado el Sí, quiero con él en mis brazos, me he ido de Luna de Miel (y qué larga se nos hizo estando tantos días separados…). He trabajado, he llorado al dejarle en la guardería la primera vez, y después al recogerle. Sufrí cuando me dejó el pecho, cuando se despierta mil veces en la noche, cuando yo me despierto dormida en el suelo a los pies de su cama. Señora, dígame, ¿qué es lo que me estoy perdiendo?

Tengo la suerte de poder permitirme el ser madre joven. De poder esperar unos años para tener al siguiente y ¡ojo!, no es ni mejor ni peor que lo que puedan decidir y hacer otras mujeres, simplemente es mi elección. Y soy feliz, con mi decisión y con mi hijo. Estoy orgullosa de él y de nuestro amor incondicional, ¡me siento tan afortunada de poder sentir el mayor amor del mundo a mi corta edad…! Y señora, aún tengo por delante muchos años para seguir perdiéndome a su lado todo eso de lo que habla.

¡Feliz jueves!

 


8 thoughts on “No, no me estoy perdiendo NADA

  1. Hola Rocío, tienes toda mi comprensión; que manía tiene la gente con juzgar todo lo que hace el vecino. Felicidades por tu blog, por tu hijo, por tu madre… por toda tu familia y por ser capaz de hacer tu vida como te gusta. Yo, sinceramente, te veo estupenda y tu pulguita, a juzgar por la imagen, te ve estupendamente también ¡te quiere comer!
    Los hijos son el mejor regalo que te puede dar la vida y cuantos más años tengamos para compartir la vida con ellos, mucho mejor. De hecho, cuando nacen no entiendes como has podido vivir sin esa personita. Es maravilloso el estar cerca generacionalmente de tus hijos y ser joven cuando tus hijos son unos locos divinos aborrescentes y jóvenes adultos. Otra cosa distinta son las circunstancias personales de cada uno y sus prioridades en la vida. Las ganas de vivir la juventud intensamente y libre de responsabilidades te puede suponer ver como un obstáculo el hecho de tener un hijo cuando la naturaleza lo indica. Pero, por favor, sin condenar al que siente la llamada.

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  2. Hola Rocio! Me has hecho recordar mi maternidad, mi etapa de crianza, de la que ya han pasado más de treinta años, yo también fui mamá con 23 años y si, he de reconocer que se es joven e inexperta, pero todo eso se suple con la vitalidad de la juventud. No entro en juzgar a nadie pero mi opinión es que los hijos hay que tenerlos a una edad prudente. Disfrutar de esos pequeños seres, de su cariño tan sincero, es algo incomparable e irrepetible y creo que hay que vivir la experiencia para entenderla. Me he emocionado con tu sensibilidad, tu seguridad, tu madurez. Gracias!

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  3. Acabo de descubrirte yo también y déjame decirte Ole! Ole! Y Ole!! Te estaba leyendo y me veía a mí misma… Qué manía de juzgarnos por querer ser madre jóvenes..: yo jamás le diría a una mujer eres demasiado mayor para ser madre… Desde hoy me hago seguidora tuya! 😀

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  4. Enhorabuena, Rocío, por este blog, por tu joven maternidad, por tu niño, por ser como eres. Me has emocionado con tus palabras. Yo fuí madre con 21 y 22 años, y aún recuerdo esa sensación de milagro e incredulidad. Jamás hubiera imaginado antes hasta qué punto se puede querer a un hijo ni la clase de felicidad que conlleva la maternidad. Yo tampoco me perdí nada aunque algunas amigas me compadecieran. Y no veas lo que presumo ahora cuando nadie cree que mis hijos son mis hijos, por apariencia de edad, claro. Y otra buena cosa de tener los hijos joven es que la percepción del tiempo es más lenta y por tanto el goce es mayor. Eso sí, me identifico con tu madre, a los 20 hay demasiados frentes abiertos. Pero, ¿qué importancia tiene ir disfrazado cuando no toca? 🙂

    Un beso enorme y mucho ánimo con este blog y todos tus proyectos, aunque veo que de ánimo vas sobrada.

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    1. ¡Muchas gracias por estar por aquí Belén! Me hace muchísima ilusión que te guste tanto. Sin duda, se aprende tanto de estos pequeños ¡que por nada del mundo hubiese esperado más tiempo para disfrutarlo! Mil gracias por tu cariño y un besazo!!

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