El (no)sueño de mi pulguita

Polaroid 100%
sshhh!! que está dormido…

A veces, cuando comento con amigas y conocidas el tema del sueño de mi peque me hacen creer que soy un poco histérica o exagerada, pero al llegar la noche y con ella sus despertares, me doy cuenta de que no es ese el problema. Quizá todas ellas han tenido mucha suerte, pero yo definitivamente (en este tema) no.

Desde bebé ha tenido muuuchisimos despertares en la noche. Hemos llegado a contar hasta 15. A las que os pase me entenderéis, y a las que no imaginaos ese momento (al final del día, ya destrozada) en el que casi te tiras en plancha sobre la cama, ya con los ojos cerrados, boca abierta con babita incluida y… maaaaaaaaa!!!!! ¡Pero sí aún no he metido los dos pies bajo el edredón! exclamas (pensando por un momento, que tu tierno hijo se apiadará de ti y dirá: vale mami, lo siento, descansa, ya si eso mañana hablamos…).

Esta situación día tras día durante 2 años que tiene ya B, puede llegar a afectar a todas las facetas de tu vida. En el trabajo llegas con mala cara, de mal humor y con ganas de morder al primero que pronuncie tu nombre. Con el papá de la criatura ni te cuento. Si quiere seguir viviendo lo mejor es que se ahorre el buenos días y solo te de un beso. Y a las mamás a las que lo cuentas y te dicen que su hijo duerme del tirón desde que nació… mejor no os digo lo que piensas cuando escuchas eso.

Motivos como tal no hemos encontrado. No entra luz en su cuarto, ni hay ruidos a mitad de la noche, su colchón y almohada son cómodos e incluso le pasamos pronto de la cuna a la cama por si se trataba de espacio. De hecho, buscando motivos, recuerdo haber estudiado que algunas especies animales utilizan como estrategia de supervivencia agotar a sus padres. De esta forma, no pueden seguir procreando y así se aseguran que la atención y cuidados de sus padres son exclusivamente para ellos. Y sí, dicho en otras palabras, creo que B no quiere hermanitos.

Pues bien, desde el principio hemos intentado poner solución al problema, y es ahora cuando os cuento lo que me ha funcionado y lo que no, con el fin de ayudar a alguna que otra mami que anda perdida por el sueño.

  • ORGANIZACIÓN: esto funciona. Turnaos con vuestra pareja para que al menos uno duerma cada noche. Nosotros en la peor época hacíamos 2 noches consecutivas de guardia cada uno, el descanso de 2 noches se notaba algo… el de 1 ni te enteras.
  • RUTINA: en este aspecto no se qué deciros. Siempre he leído y todos, incluida la pediatra, me han recomendado el tema de la rutina para mejorar el descanso de los pequeños. De este modo, desde que nació le bañamos a la misma hora, con las mismas nanas de fondo (empiezan a martillearte la cabeza a las 2 semanas, y en mi caso van 2 años), mismo horario de cena y misma forma de acostarle (en este último punto he ido variando).
  • DUÉRMETE NIÑO: en este caso hicimos una versión del libro. Hacerlo al pie de la letra me parecía muy duro, y siempre he sido de las que pensaba que debemos aprovechar ahora que quieren estar con nosotras, porque pronto no querrán ni nuestro beso de buenas noches. Me funcionó para que se durmiera solo, pero no para evitar los despertares a mitad de la noche.
  • LLENAR LA CUNA DE CHUPES: hubo un tiempo en el que pensábamos que lloraba porque al despertarse no encontraba el chupe (qué ilusos!). Sólo sirvió para que tuviera más armas que arrojarnos a mitad de la noche (sí, los encontraba todos).
  • CHUPES DE LOS QUE BRILLAN: esto solo sirve a los papás para poder encontrarlo a la primera sin tener que rastrear todo el cuarto o acabar encendiendo la luz…
  • BLEVIT SUEÑOS: ha llegado más relajado a la cama, pero la verdad es que no ha evitado los temidos despertares.
  • JABÓN DULCES SUEÑOS DE JOHNSON: creo que está más indicado para llegar a la cama tranquilos, y con eso sí que cumple (además huele genial!).
  • BABYEINSTEIN: nos dimos cuenta de que si veía dibujitos antes de dormir se excitaba mucho, tantos colores y movimientos no nos hacían ningún favor. Así que probé con estos, que tienen música clásica y movimientos más lentos y naturales y bueno, al menos ya no le costaba tanto conciliar el sueño.
  • NO VER LA TELE: con esto sí que notamos un cambio. A partir de las 18:00 horas no se ve la tele. Solo juegos y cuentos antes de dormir. Sin duda, una de los trucos que mejor nos ha funcionado.
  • DISOLVER LA LECHE EN POLVO EN AGUA DE MANZANA HERVIDA: sí, tal como lees. Me lo recomendó una amiga en Estados Unidos, y como por arte de magia funcionó. Hierves una manzana roja, de las más pequeñitas, cortada en trozos en agua. En ese mismo agua le preparas su bibi de por la noche. Nos iba genial, pero la pulguita dejó de tomar bibis de noche y… se terminó el chollo.
  • OSITO SANITO DORMILÓN: es un jarabe de herboristería totalmente natural. A nosotros no nos ha funcionado demasiado bien, y para mi gusto tiene demasiado azúcar. Sin embargo, he escuchado maravillas del Osito Sanito Defensor, para el próximo invierno, si empieza con tantos resfriados como este año lo probaré.
  • DORMIR EN NUESTRA CAMA: este, sin duda, es el mejor remedio. Para aquellas noches en las que ya no podemos más, nos lo traemos a la cama y allí, entre los dos, atravesado con un pie en mi cara una mano en la de papá mi peque entra en un sueño profundo que dura hasta la mañana siguiente. Y tu… tu duermes, aunque descansar…tampoco descansas!

En definitiva, de todos los que os he comentado me quedo con no ver la tele. Aunque es un recurso muy utilizado para entretenerles mientras hacemos otras miles de cosas que tenemos pendiente, creo que es bueno fijar unos horarios para que no interfiera en su descanso (además, por supuesto de seleccionar minuciosamente el contenido que le dejamos ver) y aprovechar las últimas horas del día para disfrutar de una buena “conversación” intentando estimular su habla, pidiéndole que compartan con nosotros las cosas buenas que les ha pasado durante el día (con los abuelos, en el cole) estimulando así también su memoria, o simplemente leyéndoles un buen cuento, ¡esto último siempre funciona!

Pero ante todo no os agobiéis, le durará poco tiempo y antes de que nos demos cuenta estaremos de nuevo durmiendo horas y horas. Además, ¿no os ha pasado que a la mañana siguiente se despierta sonriendo y se os olvida la mala noche?

Y vosotras, ¿qué trucos tenéis para que los peques duerman y dejen dormir?

Un beso y ¡FELIZ VIERNES!


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